En British Columbia, la provincia al suroeste de Canadá, la observación de tormentas ofrece cielos dramáticos, fuertes oleajes, breves atisbos de sol y más de una descarga de adrenalina.

Aislado en la costa oeste de la isla de Vancouver está Tofino, un pequeño pueblo caracterizado por sus costas abiertas y expuestas. Estas permiten que el viento que se construye a distancia entre con fuerza a tierra, creando postales de árboles inclinados, montículos de arena en el aire y olas que se elevan más de lo normal.

Foto: Luke Stackpoole

En temporada de lluvias, las tablas de surf son reemplazadas por impermeables y la actividad principal del pueblo pasa a ser una más contemplativa, pero cargada de adrenalina. La observación de tormentas se disfruta mejor en la costa. Cox Bay Beach es conocida por tener las olas más altas, mientras que Chesterman Beach es sede del Wickaninnish Inn, el hotel que promovió por primera vez esta práctica, y que cuenta con miradores panorámicos hacia los bosques y el mar.

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La cafetería del Inn, Driftwood Café, es el punto perfecto para descansar despué de salir a caminar, gracias a su selección de tés y chocolates calientes y la chimenea en el centro del lugar. Al lado, a la altura del mar, el spa Cedar Sanctuary ofrece tratamientos con materiales naturales en los cuartos con vistas ininterrumpidas al paisaje.

Foto: Torsten Dererichs

Safe storm watching en Canadá

Para practicar cacería de tormentas al aire libre, se debe analizar la marea y colocarse a una distancia prudente; no escatimar en capas de ropa y encontrar un lugar seguro junto a un cuerpo que te proteja de la fuerza del viento.

Al llegar al Wickaninnish Inn, cada huésped recibe un equipo completo para poder disfrutar de la observación, formado por botas de lluvia y un rompevientos a la medida.