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Para proteger a una de las especies más amenazadas del mundo, un juez del Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos, ordenó el jueves detener la importación de todos los mariscos capturados con redes en el norte del Golfo de California, una decisión audaz con importantes consecuencias políticas y económicas.

La orden de salvar a la vaquita marsopa, apodado “panda de mar” por su cuerpo regordete y grandes ojos negros, se produce a pesar de los argumentos del gobierno de Estados Unidos, de que una prohibición podría afectar negativamente las negociaciones con México. A principios de esta semana, la oficina del fiscal general de Estados Unidos Intentó sin éxito que la corte demorara su decisión por 30 días más.

La prohibición, que afecta pescados y camarones con valor de 16 millones de dólares, fue una victoria para los conservadores que llevaron este tema a la corte en marzo después de una década de esfuerzos de rescate para evitar que la vaquita se enrede en las redes de pesca en las aguas de México y pierda la vida.

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Científicos aseguran que la población de la vaquita ha disminuido de 567 en 1997 a menos de 20 en la actualidad. Su población disminuye a la mitad cada año. El rango de movimiento de la especie es de aproximadamente mil 500 millas cuadradas, el más pequeño de todos los mamíferos marinos, razón por la cual nadan en territorio explotado  por pescadores comerciales que capturan camarón y pescado, así como por pecadores ilegales que capturan totoaba, especie que también está en peligro de extinción.

Los conservadores esperan que el embargo ejerza presión sobre el gobierno mexicano para que prohíba el uso de redes de pesca en la que la vaquilta suele quedar atrapada, perdiendo la vida.

“Durante 20 años, el gobierno mexicano prometió salvar a la vaquita pero no tomó medidas significativas. Eso tiene que cambiar o perderemos esta especie para siempre “, dijo Sarah Uhlemann, Directora de Programas Internacionales del Centro para la Diversidad Biológica. “Con las vaquitas al borde de la extinción, estas sanciones económicas son dolorosas, pero necesarias para presionar a los funcionarios mexicanos para que protejan a estas pequeñas marsopas”.