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Santo Domingo, la capital de República Dominicana, tiene historias por contar en cada rincón de sus edificios y calles. La rica historia de este país y sus ciudades ha inspirado un sin fin de cuentos, libros, poemas y canciones, siempre llenas de misticismo y una sensación de calidez humana que, en el plano real, existe. La gente de esta isla caribeña abraza, sin utilizar los brazos, a quien se dedica a explorar los trazados urbanos y parques naturales, entre ellos, el Parque Nacional Los Tres Ojos.

Entre todas esas historias que los habitantes de República Dominicana relatan orgullosos, se encuentra la de este destino, ubicado en la parte este de Santo Domingo, en la carretera que conecta la capital con el paraíso de moda: Punta Cana.

Foto: José Miguel Ávila

Este auténtico milagro natural fue descubierto en 1916, por intervención de exploradores norteamericanos. Se cree que era un único lago subterráneo, pero que debido a un movimiento telúrico se separó en cuatro; hay tres espacios acuáticos que sólo son visibles si se desciende por las escalinatas creadas con la misma roca que el lugar alberga. Otro lago, de mayor tamaño, sí puede verse desde la superficie.

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Los cuatro lagos, con apariencia muy similar a los miles de cenotes que se pueden hallar en Yucatán, tienen diferentes nombres: Lago Azufre, La Nevera, Lago de las Damas y Los Zaramagullones. En este último habita una especie de anfibios endémicos, los zaramagullones, por lo que su nombre fue heredado al lago, cuya profundidad -como la de los demás riachuelos de la zona- es de 6 metros aproximadamente.

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Guías turísticos explican a los visitantes la teoría sobre el surgimiento de estos lagos separados. Además, aclaran que, desde hace más de 20 años, los “baños” -clavados, natación- están prohibidos, ya que resulta mucho más fácil la conservación del lugar sin turistas entrando y saliendo del agua.

Árboles con espinas en todo el tronco, puentes que asemejan las aventuras de Otto Lidenbrock por le centro de la tierra, una sensación sumamente calurosa y más de 400 escalones hacen de esta experiencia un must de Santo Domingo. Amigable con todos los miembros de los potenciales grupos de visita.

Por su ubicación, justo en la carretera que conecta Punta Cana con Santo Domingo, cualquier dominicano señala al Parque Nacional Los Tres Ojos como una parada obligada si viajas del paraíso del este de la isla a Santo Domingo, o viceversa; dos de los hoteles más lujosos de la capital dominicana, el JW Marriott (en el Blue Mall) y el Rennaissance Jaragua, están bien localizados si pretendes hospedarte en puntos medios de Santo Domingo desde donde sea fácil transportarte.

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Para cruzar La Nevera -llamada así por la casi nula luz del sol que baja hasta ese punto-, es necesario abordar una balsa impulsada por trabajadores del parque. Aquí podrás escuchar a los murciélagos que se aglomeran entre las paredes de piedra y las gotas de agua que bajan de las estalactitas.

El Parque Nacional Los Tres Ojos asombra por su belleza, que sumada a la calidad de los guías y vendedores de ambar y larimar que encuentras al final del recorrido, generan una aventura digna de compartirse.