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Los días de los popotes de plástico han quedado atrás. Nadie es ajeno a sus ventajas, pero a pesar de una aparente dependencia a ellos, un estudio de Streetbees ha demostrado que el 90% de nosotros apoyaría una ley que prohibiera su uso si esto ayudara a salvar al planeta.

El truco para seguir disfrutando sus ventajas y, de paso, asegurar la reducción del plástico, es apostar por los popotes reutilizables.

Hay un amplio espectro de opciones con distintos materiales, como vidrio, papel y bambú. Cada uno tiene sus ventajas, pero cuando de viajes se trata, hay dos claros favoritos: silicón y metal.

Metal

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Su primera ventaja es que pueden durar eternamente si reciben un buen mantenimiento. Cada uno viene con un cepillo para limpiarlo y, además, puede ir a la lavadora. Lo importante aquí es asegurarte que esté completamente seco antes de guardarlo.

La principal característica del metal es que retiene la temperatura. Esto es una ventaja en las bebidas frías, pues las mantendrá así durante más tiempo. Pero nunca uses un popote de metal con un líquido caliente, pues como vehículo de calor, terminará quemándote.

La resistencia del material los hace ideales para viajar, pues es prácticamente imposible que se rompan o se altere su forma.

Silicón

Su principal ventaja es que son más anchos que el popote regular, siendo ideales para cualquier tipo de bebida y licuado. La segunda es que son ideales para bebidas frías y calientes, pues ninguna temperatura afecta su forma ni consistencia.

Como los de metal, estos también pueden durar toda la vida. Pueden ir a la lavadora y todos vienen con un estuche de microfibra que absorve los líquidos.

Por su forma, estos pueden entrar en casi cualquier espacio disponible sin riesgo de romperse.