Las serpientes en el cielo, los colores bailarines, el viento solar, las luces del norte o el dragón en tierra… no importa el nombre, apodo o seudónimo con el que, al final, se les conozca. Lo cierto es que todos (y, en verdad, creemos que todos) tienen en su lista de deseos poder presenciar, al menos una vez en su vida, las auroras boreales, uno de los fenómenos visuales más espectaculares ofrecidos por la naturaleza del vecino del norte, Canadá.

El precio a pagar por tal experiencia es alto y no nos referimos a lo económico, sino a la planeación y el esfuerzo que cualquiera tiene que realizar para poder encontrarse de frente con “los colores bailarines”. Es por ello que, cuando se abre un campo de opciones que facilitan la tarea, en tiempo y forma, el viaje prácticamente ha comenzado. Es el caso del territorio de Yukón, uno de los tres que, junto con las 10 provincias, dan vida a Canadá. Aquí, en el lugar donde ocurrió una de las fiebres del oro más importantes de la historia (la del río Klondike, en 1897), la diosa romana del amanecer, llamada Aurora, se presenta cada año, entre los meses de septiembre y marzo, para darle vida a la oscuridad del invierno con efectos visuales que han cautivado por siglos, a propios y ajenos, que los han presenciado.

Sentado en una casa de campaña, mientras algún guía local prepara dulce de maple, o desde una de las habitaciones del Northern Light Resort, se puede observar la luminiscencia que transforma el cielo nocturno, con sus diversas formas y estructuras, creando uno de los espectáculos más impactantes de Canadá y una de nuestras principales razones para reservar nuestro vuelo y empacar nuestro equipo para el frío.

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Compañías como Northern Tales Travel Services sirven de apoyo para conocer las mejores fechas para poder asistir a Yukón y garantizarse un viaje inolvidable, el cual puede ser complementado con una visita a la capital del territorio, Whitehorse, o al Northern Lights Centre, donde todo cobra sentido.

Recomendación

Sugerimos realizar un viaje de cinco días a Yukón para poder disfrutar la experiencia absoluta de las auroras boreales.