Delgadas palmeras se alzan entre riscos, sobrevolando las transparentes aguas del Océano Andaman que rodea la Isla de Phuket. Además de ser la encarnación perfecta de la imagen que nos llega a la mente al pensar en el paraíso, este es un destino rico en historia y cultura, que nos sumerge en la vida y en el pasado de Tailandia. Más allá de idílicas playas e impactantes montañas frondosas, ¿qué hace de Phuket un destino tan codiciado que nos llama y atrae casi con fuerza magnética?

Por su ubicación en el corazón de las rutas de comercio entre China e India, Phuket fue la primera región de Tailandia que fue fuertemente influenciada por el resto del mundo, creando aquí una cultura y estilo de vida peculiar. Su interior estaba habitado antiguamente por pequeñas tribus y sus costas por los famosos Chao Leh, quienes vivían de piratería y la pesca de perlas. Fue hasta el siglo trece que la isla se volvió parte de Tailandia después de ser el escenario de una legendaria batalla entre el ejercito de Sukhothai y el imperio Sirivijaya de Sumatra.

Su intrigante y único pasado jugó un papel fundamental en la creciente fama internacional que comenzó a tener Phuket. Su espléndida geografía se encargó del resto; impactantes montañas se estrechan del norte al sur de la isla, repletas de minas de estaño. Su sobre-explotación resultó en la severa contaminación de una gran estrecho de su costa, creando lagunas de un vibrante color cobalto azul. En 1994 gran esfuerzo y dedicación detuvo este desastre ambiental y se plantaron de más de 7,000 árboles. Este magnifico proyecto se llevó a cabo por la prestigiosa cadena hotelera Banyan Tree, quienes crearon en este rescatado espacio un santuario para los sentidos; el resort que impulsó a la isla como un destino de lujo.

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Banyan Tree Phuket

Pionero, Banyan Tree Phuket lanzó este paraíso terrenal al estrellato. Diseñado con la meta de crear un espacio surreal, el impactante hotel nos transporta a mundos de fantasía. Rodeado por una laguna de agua salada, el resort juega con nuestros sentidos, introduciendo el agua a sus complejas construcciones a través de espejos líquidos que reflejan sus elegantes estructuras, entre las cuales se alzan las delgadas palmeras insignia de la isla. Combinando exquisitamente la tradición con el lujo, en el hotel extravagantes pinturas a mano encarnan el estilo antiguo del arte del país, elaboradas con tintas de oro y colores vívidos, típicas de la zona.

Un destino de relajación, de opulencia, de belleza natural indescriptible, de antiguas y únicas tradiciones, de una cultura milenaria y de grandes historias de éxito, Phuket es –y siempre será– un paraíso imperdible.

Por Melanie Beard