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El momento más frustrante de cualquier viaje en avión es cuando el pasajero frente a ti decide reclinar su asiento hasta el punto en que logra reducir, todavía más, el espacio para tus piernas. La realidad es que cualquiera puede -y debería- reclinar su asiento, pero hasta un grado en donde asegure su comodidad y la de quien va atrás.

Pero entoces, ¿cómo deberías confrontar a tu vecino incómodo si llega a abusar de este derecho?

De acuerdo con una azafata que lleva más de 10 años volando, evadir el conflicto puede ser fácil si tu petición es discreta y silenciosa. De lo contrario, lo más común es que actúen a la defensiva, al sentirse atacados públicamente en el avión. El lenguaje será sumamente importante, pues debes dejar claro que sabes que no fue su intención.

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Si la primera petición no funciona, tienes dos opciones. Cambiarte de asiento a uno disponible, o pedir el apoyo de un miembro de la tripulación.

Las azafatas tienen autoridad ahí y, aunque el pasajero no quiera escucharte a ti, tendrá que obedecerlas a ellas. Si no, se arriesga a ser detenido y multado al bajar del avión.

Como lo quieras confrontar, insiste, es importante recordar que, lo más seguro, es que no tenga idea de que te está incomodando.