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Al parecer la cuesta de enero se unió a la crisis de la gasolina de las últimas semanas y algunos restaurantes se empezaron a ver afectados. Nos acercamos a algunos de ellos para que nos contaran cómo les ha ido en estos días y qué podemos hacer para regresar a la normalidad.

En el sur, al chef Abel Hernández, de Loretta y Eloise Chic Cuisine, le afectaron las filas de las gasolineras. “A 400 metros de Loretta hay una gasolinera y la fila de autos nos bloqueaba la entrada, pero además se generaba una barrera porque se juntaba con otra fila de San José Insurgentes y la de la entrada de Plaza Inn. Los comensales no tenían espacio para dejar su carro con el valet. También todo el periférico entre las Flores y Altavista se convirtió en un caos”, platicó.

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“En nuestro caso ha sido más sensible en fin de semana. Supongo que es porque la gente que igual viene de otras colonias prefiere no usar su auto”, afirmó Fernando Campos de Fonda Garufa.

“No nos ha llegado la gente que normalmente tenemos en enero, el primer fin de semana de la crisis de gasolina se sintió muchísimo, las ventas bajaron entre el 30 y el 40%. Los lugares a los que van extranjeros no tuvieron problema porque ellos llegan caminando, pero los demás sí”, aseguró el restaurantero Ramón Orraca.

“En las Lomas sigue habiendo un tema de paranoia, pero tiene varios días que todas las gasolineras de la Condesa están abiertas y no hay filas, así que pueden ir a cargar gasolina y aprovechar para comer”, agregó el empresario.

El problema también llegó a Valle de Bravo, el chef Diego Isunza, de Cinco Rodavento, dijo que “sí hubo cancelaciones, aunque no un impacto fuerte. Obviamente el destino bajó en ocupación. El transporte público bajó muchísimo, pero somos un pueblo bastante unido e hicimos car pool para llevar a personas a lugares cercanos a nuestro recorrido”.

José Miguel García, de la Barraca Valenciana, no atribuye las bajas ventas de enero a la llamada crisis de la gasolina, pero aconseja que la gente se tranquilice y que consuma local. “Había gente que tenía tres cuartos de tanque y aún así hizo una fila de cuatro horas. Bueno, pues si va a estar en un lugar tantas horas, siempre encontrarás un lugar cercano para comer o consumir algo y ayudar a reactivar la economía.”

Fer Campos añadió que hay que “conservar la calma, no hacer compras de pánico, averiguar a qué hora llegar la pipa a abastecer la gasolinera y madrugar, si es necesario. Además aprovechar los buenos deseos de inicio de año para caminar y caminar. Nos quita el frío y movemos el esqueleto, y seguimos comiendo en nuestros lugares favoritos”.

“Debemos tener paciencia, estamos acostumbrados a tener gasolina en cualquier momento, pero nada nos cuesta programar el momento en el que vamos a cargar y no hacer compras de pánico”, concluyó Isunza.