La zona de Costwolds en Reino Unido se ha cotizado mucho entre los famosos por su halo campestre. (Photo by Matt Cardy/Getty Images)
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La idílica casa de campo que Harry y Meghan alquilaron hace unos meses en Costwolds dejará de ser su refugio en marzo. Esta noticia sorprende si tomamos en cuenta que prácticamente están recién casados y que se ha reportado que esa casa han llevado una vida lo más normal posible lejos de los paparazzi.

Sin embargo, según con Daily Mail, el año pasado firmaron un contrato de arrendamiento por dos años, pero los Sussex decidieron terminarlo para marzo. Harry y Meghan recibieron en esa casa a sus amigos más cercanos, como George y Amal Clooney, Serena Williams y su marido, Alexis Ohanian, o Priyanka Chopra y Nick Jonas.

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Esta casa de Costwolds está rodeada de paisajes maravillosos que recuerdan las novelas de Jane Austen, como Orgullo y prejuicio; además está ubicada en una zona cotizada en la que viven otros ultra famosos como los Beckham y Stella McCartney.

La propiedad del siglo XVIII cuenta con cuatro dormitorios, un gran comedor, una zona de estar al aire libre, dos cocinas y una casa anexa con dos habitaciones para invitados o personal, reveló recientemente el periódico The Sun.  

Y aunque no se han revelado los motivos del cambio no hay casualidades pues, además de que el bebé de Harry y Meghan nacerá en abril, también están llegando a su fin las obras de remodelación de su nueva residencia permanente en Windsor, aunque su oficina seguirá estando en el Palacio de Kensington, en Londres, la cual comparten con William y Kate.

La reina Isabel II cedió la residencia Frogmore Cottage, en Windsor, para que sea el hogar permanente de Harry y Meghan. Photo by REX/Shutterstock

Nos referimos a la residencia Frogmore Cottage, que está en unos terrenos que la reina Isabel II les cedió hace unos meses a los nuevos esposos. En este lugar se realizó la recepción posterior a su boda y así como las fotografías oficiales de su compromiso. Frogmore Cottage está en renovación para acondicionar el edificio a las necesidades de los duques de Sussex, por eso cuenta con 10 habitaciones y una guardería, así como un gimnasio y una sala para yoga, la disciplina que Meghan adora.