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La carrera espacial no ha dejado de avanzar y los viajes turísticos están cada vez más cerca. Uno de los destinos en el radar es Marte, con sus paisajes rocosos y sus tonos cobrizos.

Aunque estas travesías están todavía a años de llegar, la riqueza de la Tierra tiene tal versatilidad, que -mientras nos alcanza el futuro- podemos pretender que visitamos el planeta rojo al explorar estos destinos.

Monument Valley, Estados Unidos

En la frontera de Utah y Arizona, el parque Monument Valley ofrece un paisaje casi desértico, enriquecido por formaciones de rocas monumentales que han adoptado formas curiosas por el efecto del viento, la lluvia y el paso del tiempo.

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Pepe Cast/Unsplash

Valle de la Luna, Chile

En pleno desierto de Atacama, hay una explanada producida por la erosión. Se dice que en algún momento aquí hubo un lago, pero hoy es un paisaje tan seco que no tiene vida animal o natural a su alrededor.

Paulius Dragunas/Unsplash

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Cañón Antílope, Arizona

Los parques nacionales de Arizona albergan paisajes de roca arenisca, dramáticos acantilados y terrenos arenosos, sin mayor vegetación. La rojiza postal natural nos hace pensar en Marte mientras encontramos distintas especies de reptiles y aves salvajes.

Marcelo Novais/Unsplash

Deadvlei, Namibia

En medio del Parque Nacional Namib-Naukluft, el Deadvlei tiene una apariencia completamente árida, enriquecido por una explanada de arcilla blanca y árboles que parecerían estar secos y que son imposibles de encontrar en otro lugar.

Holger Link/Unsplash

Uluru, Australia

En el Uluru-Kata Tjuta National Park, existe un monolito inmenso, considerado como tierra sagrada para la comunidad indígena Anangu. Mide casi 350 metros de alto y se extiende por 9 kilómetros, ofreciendo un paisaje rojizo tal como el Marte.