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Londres es una de las ciudades en las que más se consume cocaína a nivel mundial. Y es tal la demanda, que se ha perfeccionado un sistema de entrega que permite obtenerla en menos tiempo del que toma entregar una pizza a domicilio.

La red de esta droga en particular ha crecido tanto en el mundo, que los investigadores del King’s College de Londres decidieron estudiar qué pasa en su ciudad. Uno de los cuadros de estudio fue la velocidad de entrega, comparada con la de la comida rápida más popular: la pizza.

El hotel más pequeño del mundo está en Londres y tiene una vending machine de whisky

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Según el análisis, mientras que esta toma media hora en llegar, a la cocaína le toma unos minutos menos. Y esta velocidad tiene una explicación en la más básica ley de oferta y demanda.

En la capital inglesa hay todo un sistema de mensajería cifrada en la deep web que permite hacer pedidos y repartirlos sin levantar sospechas de la policía y manteniendo el anonimato de las dos partes. Esta facilidad ha provocado que el consumo de cocaína aumente de manera exponencial, pasando de ser una actividad social de fin de semana, a una parte importante de la rutina diaria. Y este crecimiento en la demanda ha generado más ingresos que permiten, a la vez, perfeccionar los canales y asegurar una repartición eficaz.

Con este mismo estudio, el Global Drug Survey detectó que Londres no es la única ciudad caracterizada por su velocidad, sino que en Nueva York y Berlín también se puede conseguir cocaína en menos de 30 minutos.