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La tecnología nos ha hecho creer que capturar una foto con el mejor smartphone puede ser sinónimo de un gran recuerdo en algún exótico destino. A pesar de que las imágenes pueden decir más que mil palabras, en realidad una galería de fotos puede convertirse en un recuento de memorias olvidadas.

Fuiste a París y tomaste increíbles fotos del Museo de Louvre, una prueba de que estuviste en ese famoso recinto, pero ¿recuerdas cómo te hizo sentir estar frente a sus icónicas pinturas? Escribir esos sentimientos o anécdotas pueden resultar ser de mayor valor que cualquier foto que hayas tomado en tu viaje. Con la ventaja de poder tomar fotos de absolutamente todo lo que se nos atraviese, nuestra memoria se ha hecho menos selectiva por lo que tendemos a olvidar momentos particulares de nuestros viajes.

Un estudio comprobó que aquellos que aún escriben en papel, tienden a entender con más profundidad lo que sienten que aquellos que usan las notas de su laptop o celular, ya que escogen con mayor detenimiento lo que quieren escribir.

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“Cuando [los viajeros] tratan de tomar todas las fotos que puedan, es un instinto similar. Si no están procesando la información en ese momento, entonces las memorias simplemente no se forman. Para las personas que tienen una cámara en su cara capturandolo todo, cuando miren hacia atrás más tarde, no será lo mismo “, expresó el Dr. Pam Mueller.

Te invitamos a comprobarlo por ti mismo, y hacer un esfuerzo real por escribir tus anécdotas. Recordar la vuelta errónea que te llevó a una aventura frustrante en Berlín, o la recomendación de un local para comer en un algún inhóspito sitio de Tokyo. Seguramente algunas historias han llegado a tu mente. No habrá nada mejor que volver a esos lugares con la memoria y revivir experiencias que son aún más vívidas al leer los detalles de nuevo.