Los sabores de México y Perú –y una que otra tierra latinoamericana– se unen en Toro, un concepto de Richard Sandoval en la Ciudad de México.

Richard Sandoval, su carrera de chef podría contarse como una historia de familia. De su abuela aprendió a usar los ingredientes como materia prima para hacer de cada comida una celebración, una práctica que mantiene activa en cada uno de sus restaurantes –45, si somos exactos. Y para lograr una hazaña así, seguramente habrá que darle crédito a su papá, que fuera el dueño de los restaurantes Villa Fiore y Madeiras en Acapulco.  Así, con un dominio internacional que abarca desde las montañas de Colorado hasta la bahía de Doha, Richard trae a su natal Ciudad de México un concepto que celebra los sabores y la alegría de Latinoamérica: Toro Latin Kitchen & Bar en Park Plaza, Santa Fe. Si la idea es abarcar la mayor cantidad de estos sabores en una sola comida, lo ideal es empezar con un coctel que ayude a tomar las mejores decisiones a la hora de ordenar. La Piña al Pastor, a base de mezcal, es una excelente opción. El rollo acevichado, con tiradito de pescado, leche de tigre, aioli y camarón crujiente, es un guiño a la cocina Nikkei peruana, mientras que el burrito Rosarito, con camarones, arroz y frijoles, le hace honores al legendario taco de langosta de esta ciudad bajacaliforniana.

El viaje continúa con los platos fuertes, que lo mismo recogen sabores muy queridos por los mexicanos, como el pollito pibil y el pescado zarandeado, o exploran varias regiones, como el escolar miso-chipotle, acompañado de espárragos y daikon a la parrilla, kabayaki y aioli de togarashi. El resultado son platos con pequeñas sorpresas que inspiran a una de las mejores costumbres cuando estamos en la mesa: compartir.

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