En un mundo ideal cuando vamos a un restaurante queremos que todo salga perfecto. Nos gustaría no tener que esperar por la mesa, que los platillos lleguen en el término y temperatura correcta, que tengamos un servicio excelente, sin importar si estamos en un restaurante con estrellas Michelin, en un fast food o en un restaurante casual. Lamentablemente hay veces que se cometen errores y tenemos que quejarnos.

Está bien expresar lo que nos molesta o mencionar los errores que se cometieron, pero hay una forma correcta de decirlo para obtener los resultados que deseamos, sin hacer sentir incómodo al personal de servicio y a la gente que nos acompaña.

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Si te vas a quejar de algo es preferible hacerlo en el momento, así el restaurante va a poder compensarte por el error cometido y se va a esforzar por que salgas con la mejor experiencia. Sigue nuestras recomendaciones.

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Saber cuando quejarse

Lo más conveniente es cuando el platillo está frente a ti. Te recomendamos siempre evaluar si vale la pena quejarte. En ocasiones el término de la carne puede estar más o menos cocido de cómo lo ordenaste o la guarnición equivocada; en esos casos en definitivo coméntalo. Pero hay ocasiones donde el platillo o el sabor no fue el esperado, en este caso lo recomendable es no decir nada.

Sé amable

Si es necesario quejarse, hazlo con tranquilidad y calma. La mejor manera de empezar es decir: Disculpe, pero mi (platillo) está (sobrecocido, salado, insípido, muy picante, etc) y lo que esperas que suceda (cambio, volverlo a hacer, cancelarlo, etc).

Si el problema tiene que ver con un colaborador háblalo directamente con el capitán.

Especifica el problema y propón una solución

No hay que esperar hasta comer la mitad del platillo o beber más de la mitad del coctel para reclamar. Hay que ser considerados cuando nos quejamos y queremos un cambio o una cancelación.

En el caso de que propongas un cambio, siempre hazlo bajo el mismo concepto;
o sea, si estuvo mal un drink, no pidas que te lo cambien por un plato fuerte.

Se comprensivo

Los restaurantes tienen mucho movimiento y pueden ocurrir errores.
Siempre y cuando el personal reconozca su problema y tome medidas razonables para solucionarlo, no dejes que un vaso de vino derramado o una sopa demasiado salada arruine tu noche. Deja el problema a un lado y disfruta de la comida.