Adobe Guadalupe (Foto: Cortesía)

En 1997 una pareja de holandeses daban un paseo por el Valle de Guadalupe cuando se enamoraron a primera vista del sitio donde más tarde construyeron una impresionante finca. Pronto, sembraron sus primeros viñedos y pasaron unos años más hasta que celebraron su primera cosecha en el 2000. Como el sitio era idílico, las visitas que se hospedaban en la casa de Tru Miller le aconsejaron que lo convirtiera en un Bed & Breakfast porque ofrecía la máxima experiencia de la vida en el Valle.

Adobe Guadalupe (Foto: cortesía)

Así nació Adobe Guadalupe como lo conocemos hoy, no sólo es una de las bodegas más premiadas y pionera en producción de vino mexicano, ofrece también una de las experiencias de hospedaje más emblemáticas de la zona. Tru cuenta entre sus muchas pasiones la equitación, por eso en la finca se crían también caballos de la raza Azteca que los huéspedes pueden montar para recorrer los viñedos.

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La Cata

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Quienes lo visitan no sólo podrán realizar una cata de las 8 etiquetas que producen (Uriel, Gabriel, Serafiel, Miguel, Kerubiel, Rafael, Jardín Secreto y Jardín Romántico), podrán ver de cerca el trabajo del enólogo chileno Daniel Lonnberg en los campos de la finca.

Adobe Guadalupe (Foto: Cortesía)

El B&B ofrece un incomparable desayuno en su magnífica cocina donde los huéspedes pueden disfrutar las mañanas del Valle comiendo sus productos más emblemáticos. El lugar es pequeño para preservar ese aire de hogar, por lo que sólo hay 6 habitaciones. Un lugar de la finca está destinado para las habitaciones de la familia Miller, por lo que no es raro contar con su presencia y escuchar la historia de Adobe Guadalupe de viva voz.

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En el comedor del lugar se ofrece también la experiencia de cena maridaje de cinco tiempos preparados por la chef Martha Manríquez para ser maridados con vinos de la bodega. Si los visitas en primavera y verano, podrás disfrutar también de un foodtrucks que sirve bocadillos para acompañarlos con los vinos de Daniel Lonnberg.

Tru Miller (cortesía)