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Cuando pides room service durante tus vacaciones, el problema no es la hospitalidad del hotel, mucho menos la calidad de los alimentos, sino la temperatura y las condiciones en la que llegan los platillos, aunque hayan sido cocinados perfectamente. Y es que la gastronomía es un arte, pero también una ciencia, por eso los chefs deben cambiar sus recetas de este servicio, como lo hacen en los aviones, para que la transición entre la cocina y la habitación sea menos accidentada.

Seguro te ha pasado que el desayuno llega frío y las papas a la francesa o los camarones fritos llegan sudados, las pastas frías y las carnes sobre cocidas. El problema son las tapas que le ponen a los platos, pues garantizan la limpieza de la comida, pero hacen que los alimentos calientes se sigan cocinando con el vapor, las verduras pierdan el sabor, la pizza se suavice y la sopa cambie de textura, entre otros detalles nada agradables para el paladar.

Los alimentos fríos y frescos son la mejor opción para que el room service sea perfecto. (Foto: Shutterstock)

De acuerdo con Skipp Worden, chef ejecutivo de la isla Westin Jekyll en Georgia, hay trucos para hacer un menú específico llegue en perfectas condiciones. Por ejemplo, elije los platillos fríos, desde jugos, frutas y verduras crudas, hasta ensaladas, sándwiches que no necesiten ser calentados y, por supuesto, postres. Si vas a pedir papas a la francesa o el platillo que pediste las tiene como guarnición, insiste en que las manden muy crujientes, para que se suavicen cuando vayan en camino a tu habitación.

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El café, de preferencia, prepáralo en la cafetera de la habitación para que esté bien caliente. Y si quieres ordenar carne, entonces hazlo en un grado menor al que pides siempre, para que el vapor termine de cocerlo; si lo haces como acostumbras, seguramente te llegará sobre cocido.