sebastian michaelis
- Publicidad -

En el mundo de las aseguradoras, es normal que las personas decidan darle valor a las partes de su cuerpo que los hacen famosos: el trasero de J.Lo, las piernas de Heidi Klum, los dientes de Julia Roberts. Sin embargo, hay partes del cuerpo aseguradas que siempre van a llamar la atención. Tal es el caso de la lengua de Sebastian Michaelis, cuya lengua está asegurada por un millón de libras. 

A Michaelis, master blender, hacer una bolsa de le toma cuatro meses. La aventura comienza con un camino tormentoso, con viajes intercontinentales, caminos mal pavimentados, peleas en subastas y condiciones climáticas impredecibles.

En una entrevista a Fast Company, Michaelis declara haber probado entre 300 mil y 400 mil tés a lo largo de su carrera, y puede reconocer cientos de sabores en cuestión de segundos. Sus jefes en la compañía británica Tetley piensan que tiene unas papilas gustativas lo suficientemente privilegiadas para asegurarlas por un millón de euros. Esto es ligeramente más de la cantidad por la que están aseguradas las piernas de Rihanna o una mano de Keith Richards.

 “Cuando compras té, vas a la tienda, eliges una caja y realmente no piensas en el trabajo que hay detrás”, comentó Michaelis sobre su trabajo. Filósofo de profesión, este catador jamás imaginó que su trabajo tomaría un rumbo tan curioso; simplemente no quería un trabajo en el que tuviera que sentarse detrás de un escritorio. Aplicó para un trabajo de catador de té, y quedó en un grupo de 500 finalistas, quienes fueron sometidos a un proceso rigurosos de entrevistas y pruebas.
- Publicidad -

Después de conseguir el trabajo, pasó por una pasantía en la que probó entre 500 y mil tés cada día, durante cinco años. “Físicamente es muy demandante, pero mentalmente es un reto aún mayor”, explicó. “Estás aprendiendo a usar tu sentido del gusto en una forma mucho más refinada”. Esta forma consiste en sorber el té de una cuchara de plata y escupirlo. Y a pesar de que lo que está asegurado es su lengua, lo que realmente corre peligro es su nariz. Si le da gripa, por ejemplo, su capacidad disminuye.

 

 Michaelis analiza cuatro factores al probar el té: el impacto y persistencia en paladar, el color, el cuerpo y la pureza. Según él, mientras más fuerte sea el sorbo de té, más se notan sus matices. Después, sus sensaciones se traducen a uhuru, un idioma inventado por Tetley para describir en niveles muy específicos el sabor de un té. Cuando un catador de la compañía es experto en este lenguaje, se considera que su fase de aprendiz ha terminado y recibe una cuchara de plata con su nombre. Ésta se queda en la empresa cuando el catador se retira.

Para Michaelis, tomar té no se trata sólo de la bebida, sino de tomarse tl tiempo para hacerlo. Es hacerse de un espacio y un momento para hervir el agua y hacer el té.