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El movimiento de café de especialidad ha generado un buen número de seguidores en todo el mundo, no sólo porque una de sus principales preocupaciones es el apego a las prácticas artesanales de producción, de métodos sustentables y comercio justo, también por el fomento de uso de métodos de extracción para asegurar siempre la mejor taza.

Nuestro país se ha unido al movimiento en varios puntos de la república con grandes representantes en Guadalajara, Monterrey, Baja California, Chiapas, Oaxaca y Ciudad de México.

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En la colonia Roma existe una pequeñísima cafetería que desde hace varios años es una de las cabezas más visibles del movimiento del café de especialidad, se llama Buna y están ubicados en la Orizaba 42. No sólo han procurado que su café cumpla con las más estrictas normas de calidad al estar en contacto directo con los productores ellos mismos, también se han encargado de mostrarle a los restaurantes que no es difícil ofrecer buenas tazas de café.

Con la idea de promover la colaboración entre baristas, desde el año pasado comenzaron un ejercicio de pop-up’s con Prolog Coffee para no sólo hacer un intercambio de conocimientos, sino también presentarles a productores mexicanos. El pop-up finaliza el 24 de enero y los comensales que asistan a Buna podrán probar 9 mezclas distintas provenientes de El Salvador, Colombia, Etiopía y Kenia. Jonas Gehl y Sebastian Quirtoff, dueños de Prolog, estarán detrás de la barra sirviendo su café.

Cómo surgió la idea del pop-up

Los dueños de Buna conocieron a los de Prolog en Copenhague y se cayeron bien instantáneamente, así que en 2018 hicieron el primero de los pop-up’s cuando ellos vinieron. En verano, los mexicanos fueron a hacer uno allá, y ahora los daneses regresaron. Fueron además a conocer a los productores con los que Buna trabaja en Oaxaca para llevar café mexicano a Europa.

Tanto Buna como Prolog comparten la filosofía de ofrecer no sólo gran café pero excelente servicio. “He trabajado en esta industria desde hace 9 años, lo que me fascina es que puedes ir a cualquier lado y tener un gran producto, pero si te lo sirven con una sonrisa es algo muy significativo. Pero no es algo fácil. Puedes ir a muchos lados y no recibes ese servicio, incluso parece que los empleados odian el trabajo. A nosotros nos gustan los baristas felices”, dice Jonas Gehl.

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Explica también que ellos tienen como regla que la música que suena en su cafetería sea siempre distinta para que los baristas no se aburran, que ellos les ofrecen el servicio de comida, pues dicen que no puedes dar un gran servicio si tienes hambre.

La mentalidad de ambas cafeterías es consentir al cliente, no hacerlo sentir intimidado. Su filosofía es más bien sencilla como lo explica Sebastian Quirtoff: “No des misa, no des clases. Sólo comparte. El café es importante pero la gente es primero antes que el café”.

Disfruta del mejor café de Dinamarca, disponible en México solo hasta el 24 de enero hasta que Prolog Coffee decida volver en 2020 para su pop-up anual.