Casale Marittimo village, vineyards and countryside landscape in Maremma. Pisa Tuscany, Italy Europe.
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Aunque a veces no lo parezca, el vino es un producto del campo. Piensa en los viñedos y la tierra que los nutre, en el clima que los forma y en los enólogos y agricultores que los cuidan día a día. Existen diversas corrientes para crear este elíxir y afortunadamente, para el planeta y para nosotros, las ideologías que son responsables con el medio ambiente están tomando cada vez más fuerza. Tres vertientes son las principales: vinos naturales, orgánicos y biodinámicos. Conoce cuál es la diferencia entre ellas.

Orgánico

Tal y como sucede con otros productos agrícolas, para obtener un vino orgánico se necesita –primero que nada- no utilizar aditivos químicos. Esto incluye fertilizantes artificiales, pesticidas y herbicidas. Algunas reglas pueden cambiar dependiendo del país en donde se encuentren, ya que cada bodega se adecua a las reglas de la certificación que tiene. Toma en cuenta que aunque la adición de sulfitos suele estar prohibida, el vino naturalmente contendrá algunos, por lo que es común ver una advertencia en la etiqueta.

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Biodinámico

A inicios de la década de 1920, el filósofo austriaco Rudolf Steiner comenzó un movimiento denominado agricultura biodinámica y de ahí se derivan los vinos de este estilo. La idea es que el cultivo se realice tomando en cuenta el calendario lunar y las influencias astrológicas, ya que todo está interconectado. A pesar de que tampoco se utilizan químicos, si se permite la clarificación (normalmente con clara de huevo) y estabilizantes como los sulfitos. Identificar un viñedo biodinámico es relativamente sencillo: la integración de la composta, la vida de los animales del campo y de distintos tipos de planta es evidente.

Natural

Se refiere a aquellos vinos con mínima intervención humana. Esto incluye tanto a los aditivos químicos como a las barricas y las levaduras. De hecho, tampoco se utilizan las estrujadoras. ¿El objetivo? Obtener una expresión más “pura” de las uvas. A diferencia de los anteriores, no existen ninguna certificadora que acredite a los vinos como naturales.

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