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Decidir pasar una tarde o noche en el restaurante Cipriani en la Ciudad de México, es garantía de sazón y atención italiana. Aquí todo está cuidadosamente planeado para que quien lo visite se sienta parte del país con forma de bota. Objetivo que logran gracias a sus raíces venecianas. Fue ahí donde nació el concepto de Cipriani: en 1931 y bajo el nombre de Harry’s Bar.

Su filosofía ha sido la misma desde sus orígenes: tratar a los clientes como si fueran parte de la realeza. De ahí, que siempre fuera frecuentado por locales y por personas de todo el mundo. La fórmula para lograrlo la siguen replicando: servicio prácticamente personalizado y atento. Debido a que se convirtió en un amado emblema de Venecia, en el 2001 el Ministro Italiano de Asuntos Culturales, declaró a Harry’s Bar en Venecia como un punto histórico nacional. Cuatro generaciones y un nuevo nombre han pasado, sin que eso modifique su verdadera esencia.

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Fue en el 2016 cuando la Ciudad de México pudo conocer esta leyenda italiana: con la apertura de Cipriani sobre Avenida Masaryk, en Polanco. Este inmueble fue diseñado por el arquitecto florentino Michele Bonan, famoso por haber creado proyectos de Cipriani en Yas Island – Abu Dhabi, Monte Carlo, Ibiza y Miami. Fue justo él quien proyectó una magnífica terraza para disfrutar de la primavera en la capital mexicana.

Entre los imperdibles de Cipriano está el carpaccio de res, la papa al pomodoro, gnocchi de papa casero al gorgonzola, el muslo de pollo rostizado alla cacciatora con puré de papas y el tradicional helado de vainilla con un bellini, el coctel con prosecco y durazno, emblema de Cipriani.

No te quedes sin conocerlo.

Dónde: Avenida Presidente Masaryk 311, Polanco. Ciudad de México.