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Con el paso del tiempo todo va cambiando, incluyendo a la dieta con la que los humanos nos alimentamos. Y mientras los hábitos alimenticios van evolucionando, también lo hace nuestra salud y modo de vida. Aquí algunos alimentos que en el pasado no estaban considerados como tal.

Carbón activado

Antes de formar parte de recetas de cocina, el carbón activado se utilizaba en los hospitales y salas de emergencia como un antídoto para las sobredosis. Es importante tomar en cuenta que no se trata del mismo cabrón que se utiliza para asar, este elemento es un fino polvo negro que se obtiene después de carbonizar la cáscara del coco y triturarla. Para activarlo, el proceso implica calentarlo a temperaturas extremadamente altas, lo que altera la estructura interna del mismo.

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Hoy, al carbón activado se le atribuyen propiedades benéficas como la de potenciar la energía, curar resacas y desinflamar el estómago. Aunque el único beneficio que se le ha comprobado es el de desintoxicar al cuerpo. Su uso comenzó a ponerse de moda en el 2010 cuando los baristas lo utilizaban para cafés y en infusiones, actualmente se encuentra hasta en helados, postres y platos salados.

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Nitrógeno líquido

Su uso es muy común en postres y cocteles, y aunque no es precisamente nuevo, es una tendencia que no tiene más de diez años. Se debe de recordar que el nitrógeno líquido se encuentra a una temperatura muy baja, a eso de los -320 grados Fahrenheit, por eso ingerirlo puede provocar daños severos. Suele ser utilizado únicamente para enfriar bebidas (en los que se debe de recomendar no comerlo) y para hacer helados prácticamente de forma instantánea.

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Nooch

Es conocida como levadura nutricional y de hecho la dieta vegana la incluye entre sus principales alimentos desde hace décadas. Sin embargo, cada vez está más de moda incluirla en menús omnívoros. Los microorganismos de esta levadura están desactivados, por lo que no funcionan para hacer pan con ellos. Tiene un sabor umami que resalta los sabores salados de los productos con los que se acompañan y algunos la utilizan como sustituto del queso. Sus fanáticos aseguran que dos cucharaditas contienen hasta nueve gramos de proteína y cuatro de fibra. Además proclaman que es una grandiosa fuente de vitamina B, lo que contribuye al metabolismo de quien lo consume.