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A 950 kilómetros de la costa de Ecuador se encuentran las islas Galápagos, uno de los puntos con mayor biodiversidad del planeta. En un esfuerzo por protegerla, el gobierno decidió aumentar las tarifas de entrada a la región, esperando controlar la cantidad de viajeros que la visitan.

Galápagos ha convertido en un destino obligado para los amantes del ecoturismo y hoy es visitado por más de 160,000 viajeros al año (según WWF). Distintas compañías de buceo operan en la zona, y a pesar de los esfuerzos para generar el menos impacto posible, los científicos residentes han notado efectos negativos en el frágil ecosistema.

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Por eso, el ticket de entrada al Parque Nacional Galápagos subirá de $100 a $200 dólares por persona –y aquellos que quieran visitar la región sin pasar por Ecuador deberán pagar $400. “El aumento de precios ayudará a asegurar la sostenibilidad de la zona, mejorar las experiencias turísticas y apoyar a distintos esfuerzos de conservación”, aseguró Daniela Tamayo Cordova, del Consejo de Gobierno de Galápagos en el comunicado oficial.

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Por la infraestructura actual de las islas, el turismo se la convertido en la principal amenaza, según la UNESCO, pues el aumento de visitantes genera mayores concentraciones de desechos y un incremento en el uso de agua y energía. Y el territorio no está equipado para soportarlo.

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Hoy en día, los ingresos son divididos entre siete entidades: el departamento de migración de Galápagos, la marina de Ecuador, el Consejo Provincial de Galápagos, la municipalidad, la Reserva Marina, los servicios de inspección y el Parque Nacional Galápagos. En conjunto, los involucrados trabajan para asegurar la conservación del entorno y la seguridad de los habitantes, visitantes y los animales salvajes que lo habitan.

Con el aumento del costo de entrada a las islas, el gobierno espera reducir de manera natural el número de visitantes, para así alcanzar un estado de verdadera sostenibilidad.