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Al este de la península de Baja California, en un entorno natural que refleja la biodiversidad de la región, el nuevo hotel Amanvari se convertirá en un entorno de relajación, serenidad y pleno contacto con la naturaleza.

Próximo a abrir en 2020, el hotel estará sobrevolado en una playa de arena blanca, permitiendo que toda la flora crezca sin interrupciones por debajo. En su interior, albergará distintos espacios gastronómicos y residencias alejadas del resort.

Hablamos sobre el ambicioso proyecto con Vladislav Doronin, dueño y CEO de Aman Resorts, compañía caracterizada por construir santuarios alejados de la civilización e inmersos en los paisajes naturales alrededor del mundo.

¿Qué te atrajo de México?

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Los destinos de Aman están siempre estrechamente vinculados a sitios de gran belleza natural y riqueza histórica. México es un país vibrante con un paisaje cautivador y una cultura única. Cuando esté completo en 2020, Amanvari será el primer destino de Aman en América Latina.

¿Por qué elegiste Los Cabos para construir Amanvari?

Aman está siempre buscando nuevos y destacados destinos. Lejos del bullicio, Amanvari se encontrará entre playas doradas, senderos de montaña, pozos de agua dulce y cascadas. El resort estará rodeado por desierto, playa y cordilleras, creando una oferta remota y excepcional dentro de un país colorido y enriquecido en historia y cultura.

¿Cómo describirías a Amanvari?

Amanvari toma su nombre de las palabras en sánscrito ‘paz’ y ‘agua’. Es especial porque se elevará sobre un sitio en donde los caballos salvajes vagaban libremente por la tierra. El complejo personificará una sensación de paz y será un escape pacífico rodeado de vistas inmejorables.

¿Cuáles son los atractivos exclusivos de Amanvari?

La ubicación, pues estará escondido en un rincón en donde se encuentran el mar y el desierto salvaje. El segundo punto es la oferta de residencias privadas que permitirán a los propietarios sumergirse por completo en el estilo de vida de Aman. Por último, la arquitectura y el diseño de Amanvari fluirán en armonía con el paisaje, creando una isla serena.