El exuberante paisaje tropical del sudeste asiático se desliza velozmente al otro lado de la ventana del tren. A la distancia se alzan montañas, templos y pequeños pueblos entre los plantíos de arroz. Dentro del vagón, dulces notas de piano acompañan al sonido de la locomotora, en el aire hay un aroma a té del norte de Malasia.

También se percibe un toque de misticismo, de tiempos pasados cuando la alta sociedad inglesa recorría este exótico rincón del mundo con toda la sofisticación y lujo de la realeza. Los kilómetros que recorre el Eastern & Oriental Express parecerían llevarnos hacia el pasado, como un portal a la historia y a la época dorada de los países que recorre.

El viaje comienza en la estación de tren Hualampong de Bangkok, en el corazón del bullicio y ruido de esta caótica y vibrante ciudad, la capital de Tailandia. Conocida como la ‘perla del Este’, Bangkok es considerada la puerta de entrada para esta parte del mundo, una alocada e incansable introducción al estilo de vida del sudeste asiático. Por la noche vemos las miles de luces de la ciudad desvaneciendo en la distancia en lo que disfrutamos de una cena gourmet en uno de los elegantes vagones restaurante del tren.

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El día siguiente comienza con la llegada del Eastern & Oriental Express a la provincia de Kachananburi, en Tailandia. Un paseo en barco por el río Khwae Yai nos enamora de la exuberante belleza de los valles de la zona, conocida por su importante valor histórico. Fue aquí donde se construyeron las famosas vías de tren por prisioneros aliados de la Segunda Guerra Mundial en lo que fue una terrible masacre.

Amanecemos al día siguiente entre las impactantes formaciones rocosas y plantaciones de arroz de Malasia. Desde el vagón lounge vemos pasar estas magníficas vistas, disfrutando de esta manera de conocer el país que es como ningún otra. La parada de este día es en Kuala Kangsar, donde se alzan los más antiguos árboles de hule de Asia. En el pequeño y tradicional pueblo de Labu Kubong degustamos típicos platillos de la zona, sumergiéndonos en la vida rural malaya.

El último destino de este mágico viaje de tres días es la impactante y seductora ciudad-estado de Singapur. Una futurística nación de contrastes, este embriagante caleidoscopio de colores, idiomas y sabores es un destino con una fuerza de atracción casi magnética. Desde el laberinto de sus casas coloniales hasta las alturas de sus impresionantes rascacielos, Singapur es lo mejor de dos mundos.

Una experiencia de elegancia clásica que nos sumerge en destinos únicos del sudeste asiático, el Eastern & Oriental Express es a la vez un viaje por el tiempo y por los sentidos. En la lista de todos los viajeros conocedores, este exquisitamente sofisticado tren nos lleva a descubrir mundos de magia e historia.

Por Melanie Béard