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He llegado al TRS Coral Hotel en Costa Mujeres, sus amplias instalaciones y servicio personalizado me reciben para unos días de escape total en el Caribe Mexicano. Las primeras horas exploro el lugar al que llamaré hogar por los siguientes días.

Es difícil renunciar a las comodidades de la habitación cuando a pie del balcón se puede disfrutar de una alberca privada u ordenar room service desde tu Smart TV. Pero la promesa de un oasis de relajación me motiva a salir en busca de un carro de golf que consigo fácilmente con la ayuda del mayordomo.

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Cruzo los senderos bordeados de verde que conducen al visitante a los distintos restaurantes de la propiedad. Y al fondo, la tierra prometida parece ser un gran edificio de tonos crudos que conservan la armonía con el entorno: el spa Zentropia.

Al llegar, el personal me asesora para iniciar el circuito de hidroterapia. Voy de un lado a otro dispuesta a percibir todas las sensaciones posibles: del vapor y las sales del Himalaya en las cabinas de exfoliación a la nieve y el choque de temperaturas que se genera en el jacuzzi.

Un shot de jengibre y pera del Healthy bar despiertan todo mi cuerpo y me brinda la energía suficiente para continuar.

La arquitectura del lugar ayuda a mantener un estado zen, la alberca aloja tinas de hidromasaje que continúan en la segunda planta y el azul de la alberca se hace infinito con el mar Caribe. Mi última parada en estos 4,000 metros de relajación será un tratamiento de spa que combina aromas y técnicas para olvidarme del estrés citadino.

Con un poco de energía guardada decido ir con mis amigas al show Chic Cabaret, incluído para los huéspedes de TRS. La fiesta empieza antes de entrar, con bebidas y performance que te adentran a esta experiencia, al ingresar, los tiempos de la cena y las canciones van pasando una a una, bailarines de varias nacionalidades nos hacen vibrar y cantar con cada canción pero al final, no queremos que esto acabe y decidimos seguir en el SkyBar, subimos a disfrutar de la vista el clima y un par de drinks antes de dormir, una de las tantas opciones que el complejo ofrece sin salir de este paraíso.

Al siguiente día, disfruto una de las mejores experiencias que existen en el TRS Coral Hotel, un entrenamiento en el Rafa Nadal Tennis Centre. Un museo a la entrada, con varios de los trofeos que ha ganado el tenista a lo largo de su carrera, calzado y playeras que usó en las victorias son solo una muestra del nivel de esta academia.

La técnica de Rafa Nadal se imparte en las ocho canchas y está disponible para todos los que quieran mejorar su técnica.

Después de correr tras varias pelotas solo puedo pensar en un lugar para refrescarme, la playa. Esta vez elijo un bote eléctrico y transito el canal que rodea el hotel hasta el punto más cercano al mar; después continúo el recorrido a pie. Sobre la arena, una iguana me da la bienvenida a este lugar privilegiado que, gracias a su ubicación cerca de una barrera de coral frente a Isla Mujeres, se mantiene limpia de sargazo. Una cosa es segura: no quiero volver a casa.

Por Gaby Trujillo