Anthony Bourdain, Shutterstock
- Publicidad -

La muerte del famoso chef y estrella de televisión estadounidense Anthony Bourdain, que sucedió en un hotel de Estrasburgo, Francia ha causado conmoción de la misma manera en sus allegados, como la industria gastronómica y el público en general. Y es que, con apenas 61 años de edad y una vida llena de éxitos, la pregunta es ¿por qué?

A pesar de que aún no se confirman los detalles, es sabido que hacer un programa de televisión con tal audiencia, combinado con otros proyectos de la misma magnitud, implica un ritmo de vida al que pocos pueden hacer frente. Sin mencionar que información extraoficial indica que el chef padecía depresión.

De acuerdo con el diario español El País, Bourdain estaba de viaje alrededor de 250 días al año. Así, la decisión de quitarse la vida es una tragedia que tiene precedentes y otros cocineros ya han cedido ante la presión de mantener su posición en la industria gastronómica y lidiar con una vida llena de excesos.

- Publicidad -

Previa a la noticia del neoyorquino, se presentaron casos muy sonados como el de Bernard Loiseau, al frente de La Côte d’Or, en Saulieu, Francia, con tres estrellas Michelin. Él puso fin a su vida a los 52 años (en 2003). En ese entonces se dijo que una de las principales causas fue que la guía Gault-Millau había bajado su calificación de 19 a 17/20. Después se culpó también a Michelin por haberlo presionado diciendo que perdería una estrella. Finalmente se confirmó que era maníaco depresivo.

El chef francés Benoît Violier a los 44 años se disparó con una arma de fuego. Estaba en su mejor momento tras haber heredado la tradición gastronómica de un restaurante suizo y la guía La Liste lo había nombrado el mejor cocinero del mundo. Nunca se desmintió que fuera esa presión la que lo había llevado a la muerte.

Sin duda, la vida de los cocineros -como la de muchos otros profesionales- no es sencilla, aunque algunos luchen con un nivel de vulnerabilidad más grande.