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Desde que Meghan Markle dejó su carrera como actriz y aceptó ser parte de la familia real, adoptó nuevas formas de comportarse en público, ya que el ser una royal implica seguir muchas reglas protocolarias. Y qué mejor manera de aplicarlas que en su primer evento con la Reina Isabel II.

Al principio la Duquesa de Sussex se notaba nerviosa, pues a veces titubeaba al no saber qué hacer, si saludar primero, entrar primero al automóvil, etcétera. Esos pequeños detallitos que en la vida de la realeza hacen toda la diferencia. Aunque sí, hemos de decir que se equivocó en algunas cosas como en dejar pasar primero a la reina para entrar al coche, pues a Isabel le gusta ir en la parte de atrás, pero del lado del chofer. Y como dicen en la película ‘Diarios de una Princesa’: “Una reina jamás se desliza en un auto”. Claro, esta última es aportación nuestra, pero sin duda no debió dejar que su majestad entrará primero al vehículo.

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Ahora bien, a pesar de esto, pudimos notar miradas y risas de complicidad en todo momento. Es importante decir que ambas llegaron juntas a Chester, una ciudad del noroeste de Inglaterra, en el tren real. Más tarde, asistieron a la apertura del Mersey Gateway Bridge donde ambas disfrutaron de un performance escolar de un colegio local.

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