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En pleno siglo XXI, la seguridad se ha convertido en la primera preocupación (y propuesta de campaña) de los políticos alrededor del mundo, muchos de los cuales han tomado decisiones radicales con tal de asegurarla. El caso más reciente es el de Santa Coloma de Gramenet, en Cataluña, que restableció la figura del ‘sereno’, un tipo de agente cívico nocturno creado en el siglo XX.

Antes de desaparecer hace 50 años, este se encargaba inspeccionar el alumbrado, los coches estacionados y las tiendas, abiertas o cerradas, para detectarar actos delictivos y mantener el orden durante la noche urbana. Ahora, es tal la sensación de inseguridad de la ciudad que, a partir de marzo, 18 nuevos serenos comenzarán su labor. 

La nueva patrulla va a representar un costo de 400,000 euros anuales al Ayuntamiento de la ciudad de Cataluña. Con 25 plazas totales, los contratados van a ser desempleados de más de 45 años y trabajarán desde las 11 de la noche hasta las 7 de la mañana.

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La decisión de Núria Parlon, la alcaldesa, ha generado todo tipo de opiniones, pues mientras que para algunos es importante hacer lo que sea necesario para devolver la seguridad a las calles, otros han criticado que sea una medida de intrusismo hacia los vigilantes de seguridad de siempre. Además, las redes sociales han cuestionado su funcionalidad, pues estos solo tendrían un papel informativo, sin capacidad de intervenir ante un delito.