Interior of the Lausanne Cathedral, Switzerland
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Para mantener viva una tradición de hace 600 años, por la noche un centinela sube con una linterna al campanario de la catedral suiza de Lausana para cantar las horas.

Este es uno de los pocos centinelas que quedan en Europa. Antes, hace siglos, el vigía de la catedral, el edificio más alto de la ciudad, alertaba de los incendios que se declaraban en las casas de madera de la Edad Media.

“Había miles, o decenas de miles” en Europa para proteger los espacios urbanos, explica Renato Häusler, el actual guardián oficial de Lausana. Pero con los progresos técnicos fueron desapareciendo.

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Junto con Lausana, solo quedan seis ciudades en Europa con un vigía activo durante todo el año: Annaberg, Celle y Nordlingen en Alemania,  Ripon en Reino Unido, Cracovia en Polonia y Ystad en Suecia.

“Soy el guardián, han sonado las diez, han sonado las diez”, grita el hombre rompiendo el silencio de la noche de Lausana. Una frase que se repite desde 1405.

Lausanne, Vaud, Switzerland, Europe.

Todo el año, entre las 10:00 pm y las 02:00 am, vestido con un sombrero negro, el centinela sale de su garita, en lo alto de los 153 peldaños de piedra.

Que la historia cobre vida

Al comienzo de los años 60, se recortó el horario del vigía (antes trabajaba desde las 21h hasta el alba). Pero la gente se movilizó y envió cartas a las autoridades locales pidiendo que se mantuviera.

“La ciudad está muy apegada al mantenimiento de esta tradición”, asegura Häusler, de 60 años y en el cargo desde 2002.

Él se siente privilegiado por ser “el último eslabón de una cadena” que se remonta al siglo XV. “En un mundo completamente caótico”, afirma, “creo que es tranquilizador tener actividades que vienen de muy lejos, que son tradiciones que nos permiten conectar con nuestras raíces”. 

Información de AFP