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Está comprobado que la mayoría de las conversaciones que tenemos están acompañadas de una queja. De hecho un estudio realizado por psicólogos de la Clínica de Cleveland aseguran que el cerebro humano tiene un sesgo negativo, según Southern Living.

No es de sorprendernos que tengamos una tendencia a sobresaltar las cosas o situaciones que amenazan nuestra condición habitual. Y muchas veces sin notarlo caemos en la costumbre de usar palabras que sin querer traen negatividad a nuestra vida.

¿Cuándo fue la última vez que dijiste “tengo que ir al supermercado” o “tengo que trabajar”? Psicólogos como Scott Bea aseguran que usar la palabra “tengo” en referencia a una tarea envían un mensaje de “obligación” al cerebro, y lo toma como una acción negativa. Para remplazar esta palabra Bea sugiere simplemente decir “iré al supermercado”. Al decirlo de esta manera el cerebro lo percibe más como una oportunidad y por lo tanto deja el sesgo negativo atrás.

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Aparte de este pequeño ajuste en nuestro vocabulario, hay manera erróneas que hemos adoptado para expresar nuestro sentir, tendemos a generalizar lo que nos sucede y si tal vez tuvimos algunos momentos de soledad durante el día simplemente decimos “Estoy totalmente solo” o si algo nos hizo sentir miserables en algún momento, decimos “Soy infeliz” en vez de usar frases más acertadas como: “Hoy tuve unos momentos de soledad” o “Hubo algo hoy que me hizo sentir infeliz por un momento”.

Al ser más asertivos sobre como nos sentimos generaremos una actitud mucho más positiva y clara de como vemos la vida.

Por último, evita quejarte demasiado, se más consciente de la manera en que expresas tus emociones, tu cerebro siempre estará listo para tomar lo bueno y también lo malo. Esto te ayudará a desarrollar una actitud de agradecimiento, haciendo que al final te sientas más positivo sobre las situaciones que enfrentas día a día.