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La prestigiosa firma Audemars Piguet escribió una nueva página en la historia de la relojería al presentar su nueva colección Code 11.59, todo un reto para los maestros joyeros de la casa suiza, al incorporar 13 referencias que comprenden cinco complicaciones nuevas y seis calibres.

La colección lleva en el nombre su complejidad, al ser un acrónimo de Challenge, Own, Dare y Evolve. Code 11.59, presentada en México en un rascacielos de Paseo de la Reforma, en Ciudad de México, combina precisión, creatividad, legado y evolución.

Uno de los mayores símbolos de esta colección es la presencia del cristal de aventurina, ese que nació de un accidente en el siglo XVII cuando unas virutas de cobre saltaron al cristal fundido. Hoy crean una constelación única en Code 11.59 y su azul oscuro contrasta con la caja, agujas e índices de oro rosa, para crear una resplandeciente bóveda celeste.

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La precisión del calendario perpetuo es tal que ajusta automáticamente los meses cortos y agrega un día a febrero cada año bisiesto. Si se lleva permanentemente se ajustaría hasta 2100, cambiando manualmente del 29 de febrero, al 1 de marzo.

Pero no sólo la precisión le da un toque especial, pues una imagen fotográfica de la Luna reproducida por grabado láser en un disco de aventurina aparece y se desplaza justo a las 6, en un diseño sutil y elegante.

Son seis los modelos que componen Code 11.59 cuentan con una forma redonda, tradicional. Las 13 referencias están protegidas con doble cristal de zafiro antirreflejante, mientras que la superficie interna cuenta con un domo, y la externa está curvada verticalmente, de 6 a 12.

Los detalles no paran, y resalta el logotipo de la marca, que mide 12.5 mm de largo y es de oro. Está creado con crecimiento galvánico, un proceso de microelectrónica, y sus letras se unen por eslabones tan gruesos como un cabello y colocados a mano. Una joya creada no sólo para permanecer en el tiempo, sino para acercarnos a la Luna.

por Víctor Galván