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La –hasta ahora– trilogía de John Wick comienza cuando éste decide actuar en venganza por el asesinato de su perrito. Es el momento decisivo en el que el personaje decide volver a usar recursos de la orden.

Los perros han tenido un gran peso en la toma de decisiones desde el minuto uno. Perder a Daisy, la beagle, regalo de su esposa es el móvil de la primer película.

Internet está de acuerdo en ello, John Wick 3: Parabellum no existiría de no ser por la fijación de Wick.

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Es por eso que no debería extrañarnos ver a los perros de la película con tanto protagonismo. Incluso Sofía (interpretada por Halle Berry) fue quien los entrenó.

En una entrevista para Collider, explica Stahaleski “El cachorro en la primera película fue un símbolo de su esposa y su pérdida. Los perros en Parabellum son un símbolo de alguien que Halle ha perdido. Ese es nuestro vínculo. En lugar de ser pasivos como un cachorro, estos perros son más activos”.

La idea era simple: filmar una escena de acción con dos animales. Una experiencia desafiante, y exigente.

En el scouting la ciudad que más les convenció fue Essaouira, una ciudad en Marruecos. La habían visitado en invierno, y al parecer había unos cuantos gatos callejeros.

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Essaouira, Marruecos |Unsplash, delensvandaan

Al ver que eran pocos, pensaron que los mismos perros en el rodaje y la actividad de filmación los asustaría. Pero con lo que no contaban es que en esta ciudad marroquí, aunque les gusten los perros, prefieren a los gatos.

“Cuando volvimos para rodar había miles de gatos, y te puedo asegurar que los gatos marroquíes tienen unas pelotas de acero, agregó el director. “No se asustan con nada ni con nadie. Nos vimos forzados a construir metros de vallas. Eran gatos callejeros, pero igualmente no íbamos a maltratarlos, así que decidimos crear recintos cerrados, meterlos dentro y alimentarlos mientras duraba el rodaje. Llegaron montañas y montañas de gatos. Gastábamos más dinero en comida de gato que en lo que comía el equipo de rodaje”.

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Perros y gatos

La faramalla no acabó aquí, los perros nunca se acostumbraron a los gatos. Que aunque, con el tiempo, dejaron de ponerse histéricos, siempre se distraían.

“¿Qué es lo que los bellos perros aman perseguir? ¡Mald*tos gatos!” Dice Stahaleski

“Mientras que Keanu Reeves está matando a diez muchachos allí, Halle está matando a diez aquí, y aquí depende el truco. El perro tiene que concentrarse. Quieres que el perro se concentre en lo que se supone que debe morder. Y en lo que se supone que no debe morder. Dan la señal en la marca y hay diez gatos caminando y tú dices, ‘Oh, Jesús. Oh Jesús.’ Estás sentado detrás del monitor y piensas, ‘¿Qué está mirando el perro? ¿Qué está mirando el perro? Oh, Dios mío, oh Dios mío… él va a morder…

Los gatos interrumpían tanto que a veces el miedo no era que no mordieran a la señal, sino que mordieran en donde no debían. Filmar fue todo un caos entre peleas de gatos y peleas de perros. ¿Quién diría que esta ciudad de Marruecos acogería a tantos felinos?