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El hallazgo fue en Puebla: arqueólogos mexicanos encontraron el yacimiento de Ndachjian-Tehuacán. Al parecer, toda la información sugiere que es el primer templo dedicado exclusivamente a Xipe Tótec. Son los investigadores del INAH quienes aseguran que nuestro señor el desollado era una de los Dioses más importantes de la época prehispánica.

Templo Xipe Tótec

Todo comenzó en enero de 2019, cuando los arqueólogos del Instituto Nacional de Antrología e Historia descubrieron el yacimiento.

El primer hallazgo fue el bálsamo piramidal de la zona arqueológica Ndachjian-Tehuacán. Seguido de dos altares de sacrificio, tres esculturas en piedra y diversos elementos arquitectónicos. No le llaman nuestro señor desollado por nada: el hallazgo también incluye dos cráneos desollados y un torso que simula estar cubierto con piel de la ofrenda.

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Los estudios los que confirman que templo fue usado entre los años 1260 d.C. Periodo que coincide con las características de los sitios sacrificiales.

Esta estatua presenta una mano adicional que cuelga del brazo.
Melitón Tapia / INAH Esta estatua presenta una mano adicional que cuelga del brazo.

Zona de Ndachjian-Tehuacán

Ubicada al sur del estado de Puebla, la región fue alguna vez habitada por popolocas. Los popolocas son descendientes de los olmecas, datados en el periodo posclásico. Su última aparición se registró hasta pocos años antes de la conquista española.

El templo está ubicado en el oeste de la Ndachjian-Tehuacán y mide 12 metros de largo por 3,5 de altura. Los vestigios encontrados señalan que el edificio contó con al menos tres etapas desde el año 900 hasta el siglo XV.

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Nuestro señor el desollado

De acuerdo con los investigadores, Xipe Tótec tenía influencia en la fertilidad, regeneración de ciclos agrícolas y la guerra.

Esta deidad fue reconocida por numerosas culturas del Occidente, Centro y Golfo de México. Sin embargo, nunca antes se había encontrado algún indicio de templo que fuera ligado directamente a él. O a su culto.

Como símbolo de la nueva vegetación, el dios usaba la piel humana para cubrirse. El cubrimiento representaba la nueva piel que cubriría la tierra en la primavera.

Su leyenda cuenta que se despellejó vivo para darle de comer por primera vez a los hombres. Pues fue a principios de la humanidad que se sacrificó a sí mismo: se arrancó la piel y los ojos. Se desolló vivo para que el maíz pudiera germinar y así los humanos pudieran subsistir.

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Sacrifico como ofrenda

La historia de México reporta que en las antiguas culturas y civilizaciones, lo más común era el sacrificio humano. Siempre con la intención de ofrecerlo a los dioses. Hay registros que indican que incluso, éstos sacrificios terminaban en el desollamiento de los sacrificados.

En el ritual de desollamiento se celebraba en la fiesta de Tlacaxipehualiztli. Palabra náhuatl que significa ponerse la piel del desollado. En esta festividad, los prisioneros de guerra eran sacrificados.

Normalmente se hacía en dos altares circulares. Esto con el fin de sacrificar en el primero a los cautivos mediante combates gladiatorios o flechamientos. Mientras que en el segundo, se practicaba el desollamiento para glorificar a Xipe Tótec.

 

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