Airplane slams into a flock of birds.; Shutterstock
- Publicidad -

Aunque pudiera sonar totalmente extraño, las colisiones con aves se han vuelto un verdadero problema en los aeropuertos de América Latina. Tal es el caso que los responsables técnicos han tenido que reunirse para encontrar soluciones más creativas.

Cada vez hay más vuelos y las oportunidades de viajar crecen, junto con ellas también aumentan los incidentes por el impacto de pájaros contra aviones. Y los especialistas para espantarlos son cada vez más necesarios.

Según estadísticas compiladas por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), el 54% de los incidentes con aviones militares y el 90% en la aviación civil se registran en aeropuertos.

- Publicidad -

Ana Cogollos, encargada de fauna silvestre y seguridad de los aeropuertos de Bogotá y de Barranquilla, explica que “El peligro aviario es muy fuerte. Representa una problemática grave y genera tantas restricciones que hasta puede conducir al cierre de terminales aéreas”, advirtió.

Lee: Jamás volverás a usar las estaciones USB en los aeropuertos

Los pasajeros no perciben a simple vista los métodos para espantar a las aves. Se utilizan ruidos, pirotecnia, camiones de gas, aparatos que reproducen sonidos de aves rapaces, que es como un mensaje que les dice: ‘peligro’ y evitan acercarse.

Espantapájaros robóticos

“Se recurre a dispersores visuales y ya existe la cetrería robótica, que es un dron en forma de ave rapaz”, explica Lina Anicchiaricco, encargada del aeropuerto de Medellín (Colombia).

La cetrería tradicional, la biológica -águilas y halcones- sigue vigente. “España tiene una trayectoria de más de 50 años. Los halcones y las águilas son muy efectivos. Es como si usted tuviera un león en una habitación. Es el mismo sentimiento biológico”, apunta la especialista.

“De hecho hay hasta espantapájaros robóticos que se mueven. Si se los deja en un sitio, después de un tiempo puede encontrar a las aves posándose encima”, explica. Por eso es necesario ser imaginativos a la hora de desarrollar nuevas técnicas.

Lee: Esta es la ciudad más agradable para vivir del mundo

El caso real más famoso -incluso llevado al cine- es el de “Sully”, el piloto norteamericano que con gran pericia aterrizó su avión con 154 ocupantes a bordo en el río Hudson, en 2009 en Nueva York. Dos gansos salvajes de cuatro kilos cada uno habían inutilizado las turbinas del aparato.

Al parecer los esfuerzos por evitar que casos como esté ocurran seguirán, así que mientras tanto los especialista continuaran su búsqueda. Y esperamos que muy pronto las soluciones eviten poner a los pilotos y su tripulación en riesgo.