El corazón de los agaves de Oaxaca palpita en Sentir, que en cada sorbo transmite la alegría de una reunión de amigos que terminó dando vida a una colección de destilados que se realizan de forma artesanal y ancestral. Mezcal Sentir se encarga de acercarnos al origen de este valioso líquido, para así, disfrutar genuinamente de su sabor.

1Desde la tierra

El primer estímulo en la creación de Mezcal Sentir viene del suelo oaxaqueño, rico en nutrientes, en donde se plantan y crecen los distintos tipos de agave. Tras un cuidadoso proceso de maduración estas plantas serán cultivadas.

2Corazón de agave

Los jimadores recorren los campos de agave y revisan cada penca para seleccionar, con paciencia y conocimiento, aquellas que ya están listas para comenzar el proceso que las convertirá en mezcal. Después, con una herramienta llamada jima, extraen la piña de la planta.

3Calor de leña

La cocción de las piñas se lleva a cabo en un horno hecho directamente en la tierra, en un proceso artesanal que puede durar varios días. Es aquí cuando los azúcares se transforman y el mezcal adquiere un característico sabor ahumado.

4Molido mágico

Una vez horneadas las piñas, pasan a la tahona, que es una molino circular que funciona con una gran rueda de piedra de más de 500 kilos que aplasta todo a su paso. Los jugos, jarabes y pedazos de piña luego se recolectan para la fermentación.

5Tiempo natural

El mosto, que es el néctar del maguey, junto con bagazo, compuesto por las fibras de las piñas aplastadas, se vierte en enormes contenedores de madera. Luego, los maestros mezcaleros de Sentir esperan a que la fermentación haga lo suyo.

6Oro líquido

Cuando el maestro mezcalero determina que se ha alcanzado la mezcla de sabor, alcohol y aroma, el líquido pasa por un proceso de destilación en alambiques de cobre, que resultan en un mezcal joven; o en ollas de barro para un mezcal ancestral.

El mezcal joven, que es el caso de la mayoría de las bebidas de Sentir, continúa madurando en envases de vidrio; mientras que el reposado pasa ocho meses en barricas de roble. El añejo madura dos años en barrica para obtener sabores más profundos.