Por la enormidad del territorio ruso, hay un sinfín de lugares al aire libre que se pueden visitar y disfrutar. Así que con botas puestas, casa de campaña lista, flotis de patito y linterna con pilas, inicia la expedición.

El lago Baikal es un ícono de la naturaleza para Rusia y el mundo: es el lago más grande, más profundo y con más diversidad en el Planeta Tierra. Está localizado en Siberia oriental entre bosques nórdicos; el agua dulce es prístina, tanto, que se puede nadar y beber al mismo tiempo. Baikal posee el 20% del agua dulce en la superficie en la Tierra. La palaba Baikal viene del turco: “Bai” significa rico o abundante, “kal” es lago. Además, la UNESCO lo nombró Patrimonio Mundial en 1996.

Hace tiempo, el lago era un centro ceremonial para muchos tribus locales, hoy, hay zonas alrededor del lago donde prácticamente no hay gente, no hay electricidad y por supuesto que no hay señal móvil. Precisamente, este lago es uno de los atractivos turísticos si se toma el tren transiberiano.

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El lago Baikal ofrece una amplia variedad de actividades para turistas, desde espectaculares escenas para capturar con una cámara, hasta acampar al filo del agua, entre los árboles. Hay cabañas en diferentes zonas si la experiencia requiere un poco más de confort y la pesca es un pasatiempo muy común por la variedad de peces y la frescura del lugar. Algunos lugares populares para los turistas incluyen las playas de la isla Olkhon donde además de nadar, se puede bucear. La playa de Sarayskiy, situada al norte de Burkhan, es reconocida como la playa más bella del lago, rodeada de dunas doradas enmarcadas por un bosque de pinos. Vale la pena visitar el túnel de viento que se forma cuando el río rompe con unas piedras, la velocidad del aire alcanza los 60 kilómetros por hora.

Así que al agua patos y a disfrutar del lago Baikal.

Texto por Alan Amper